domingo, 13 de junio de 2010

Eterno Momento.

Y nuestras miradas se encontraron, y nuestro mundo se paró por un instante. Los océanos se convirtieron en simples gotas de agua en el desierto. Y la tierra aceleró su rotación al ritmo en el que nuestros corazones latían. Nuestras palabras se unieron formando la sinfonía más perfecta del mundo. Dos vida anónimas, surgidas de la nada. Cuerpos entrelazados que hacía que el mundo gritase de pasión. Estremecimiento mutuo. Dos almas en busca de lo que un día la vida nos arrebató. Tormenta, en el cielo. Jóvenes inundados de felicidad. Jóvenes que nos ahogábamos poco a poco en las ganas que nos trae el amarnos mutuamente. Un te quiero inolvidable. Una sonrisa que se escapa, a la vez que las nubes vuelan locas para dejar un hueco a las estrellas. La luna que aparece. Y me aferro a ti, con fuerza. No quiere separarse, ya no. La alineación tan perfecta de los planetas, que hará pedazos de nosotros. Para volar. Para presenciar la tierra desde el último punto de ella. Para ver lo imposible, para ver lo imprevisible....

Fusiono. Sueño. Me estremezco. Excitada. Intrigada. Respiración entrecortada. Stop. Aún de noche. Huelo. Y puedo notarlo. Miro por la ventana y te veo. Y te siento. Cierro los ojos, aún puedo abrazarte. Me encamino hacia las estrellas con esperanza de cumplir mi sueño, con la luna guiñándome un ojo desde lo más alto del universo.
Lágrimas que se escapan. Almas que se difuminan, en este aire cargado de amor. Cenizas del pasado que no quiero que marchen nunca. Un recuerdo imborrable, un eterno momento de luz celestial, que como estrella fugaz más, formara parte de este infinito universo.
Tan dentro de mí, en el fondo de mi corazón.

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