Ya no sé ni que escribir. Pienso. Escribo. Borro. Recuerdo. Imagino. Todo se me junta. Suspiro. Sonrío. De momento agacho la cabeza sobre mi teclado. Intento escribir algo, no puedo. No me viene la inspiración. Sólo se me ocurre hablar de ti. Volvemos a lo mismo, a lo de siempre. TÚ, Tú y tú. Un te quiero que se va, pero no se olvida. Mil folios en blanco, esperando ser escritos, de recuerdos lejanos, pero aún así, bonitos. Una habitación en el que los límites impuestos resultan insuficientes para calmar la sed. Sábanas que son especialmente delicadas para quien no sabe tratar...
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