Otra noche más de esas que te llenan el alma. Una noche inolvidable e inalzanzable que nadie entenderá. Una noche de esas que te hacen sentir que estás en una nube de la cuál no quieres bajar nunca. Son de aquellas noches que esperas hasta el amanecer entre sus brazos, esperando a que se despierte, para darle los buenos días y verle su dulce despertar. Hasta recién levantado es guapo. Lo sé, suena cursi, pero así lo siento. Fue el mejor despertar que he tenido nunca, no me hacía falta nada más, ni el amanecer más alucinante en el sitio más maravilloso del mundo podría superarlo. Nada lo superará, nadie le igualará. Es maravilloso tal y como es, puede parecer raro, pero me encanta su rareza; le hace ser especial. Es algo que le caracteriza. Su mirada penetrante recien levantado es espectacular. Nunca había visto una mirada así, la necesitaba sentir alguna vez, y nadie mejor que él me hizo hacerlo.
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